En el Día del Ingeniero, la Facultad de Ingeniería destaca una trayectoria de 61 años formando profesionales capaces de combinar conocimiento técnico, innovación, sostenibilidad y compromiso social para responder a los desafíos de las comunidades, las organizaciones y los territorios.
La historia comenzó en 1965 con el programa de Ingeniería Civil. Desde entonces, la oferta académica se ha fortalecido hasta alcanzar actualmente nueve programas profesionales, diez posgrados y dos programas tecnológicos, consolidando una propuesta que entiende la ingeniería como una herramienta para aportar al mejoramiento de la calidad de vida y al desarrollo sostenible.
La formación de los ingenieros lasallistas parte de una premisa: las necesidades de la sociedad se convierten en retos, proyectos y oportunidades para generar soluciones. Por esta razón, la Facultad de Ingeniería desarrolla su trabajo alrededor de cuatro grandes áreas de énfasis: Gestión Energética Ambiental; Procesos Agroalimentarios y Biotecnológicos; Desarrollo de Infraestructura Sostenible y Gestión de Recursos Naturales; e Innovación, Automatización y Productividad.
Estas áreas articulan la docencia, la investigación y la extensión para llevar el conocimiento más allá de las aulas. De esta manera, estudiantes y profesores participan en proyectos, consultorías, procesos de educación continuada y acciones de responsabilidad social universitaria que buscan responder a necesidades concretas de empresas, comunidades y territorios. A esta experiencia se suma el Centro de Innovación y Tecnología en Ingeniería (CITI), un espacio equipado con tecnologías de última generación donde los estudiantes pueden aprender haciendo y desarrollar proyectos relacionados con los desafíos actuales de la ingeniería.
Bajo la propuesta de valor “Estudiar Ingeniería es COOL”, la Facultad ha construido una experiencia de formación 360° que busca preparar ingenieros para un entorno profesional cada vez más tecnológico, global y cambiante. El modelo incluye aprendizaje activo basado en retos y proyectos, formación por competencias y resultados de aprendizaje, utilización de simuladores, nuevas tecnologías e inteligencia artificial, así como una combinación de experiencias presenciales y virtuales que favorece una mayor flexibilidad.
La formación también abre oportunidades de internacionalización mediante la red de instituciones lasallistas presente en más de 60 países, además de posibilidades de intercambio académico y dobles programas. A esto se suma el reconocimiento temprano de competencias mediante insignias digitales y microcredenciales, que permiten evidenciar conocimientos y capacidades adquiridas durante la carrera.
Sin embargo, el diferencial no se limita a la tecnología. Uno de los pilares centrales es una ingeniería con valor humano, respaldada por profesores con altas capacidades técnicas y humanas y por una formación que busca fortalecer habilidades para trabajar con otros, comprender las necesidades del entorno y generar soluciones con impacto social.
La Facultad cuenta además con cuatro grupos de investigación articulados con sus áreas de énfasis. Sus proyectos abordan temas como gestión energética, calidad del agua, suelo y aire, transición energética, sostenibilidad alimentaria, biotecnología, infraestructura vial e hidráulica, estructuras, automatización, visión artificial, robótica, control e inteligencia artificial. Este ecosistema de investigación fortalece la formación de pregrado y posgrado y permite generar nuevo conocimiento frente a desafíos que requieren respuestas desde la ingeniería.
Así, en el Día del Ingeniero, la celebración también reconoce una manera particular de ejercer la profesión: comprender la tecnología como un medio para transformar realidades. Después de 61 años, el propósito continúa siendo formar ingenieros lasallistas con capacidad técnica, visión sostenible y sentido humano, preparados para contribuir al desarrollo de los territorios y al bienestar de la sociedad.