En el marco del Día Internacional del Perro Guía, Unisalle aporta una mirada experta sobre el papel transformador que cumplen estos animales en la vida de las personas con discapacidad visual. Desde la Clínica Veterinaria de la Universidad de La Salle, su directora, la doctora Nazly Robles, destaca que el reconocimiento de su labor es también un paso hacia una sociedad más inclusiva y consciente.
“Es importante entender que el perro guía no es una mascota; son aliados fundamentales para aquellas personas con discapacidad visual”, señala la doctora Nazly . Su afirmación pone sobre la mesa una de las principales problemáticas: el desconocimiento general sobre la diferencia entre los distintos tipos de perros de asistencia.
En efecto, aunque existen perros de servicio que apoyan a personas con movilidad reducida, perros de alerta médica que detectan cambios fisiológicos y perros de apoyo emocional, el perro guía tiene una función específica y exclusiva: asistir a personas con baja visión o ceguera en su desplazamiento diario. Su entrenamiento especializado les permite guiar de forma segura, anticipar riesgos y tomar decisiones clave en entornos urbanos y rurales. “Facilitan la movilidad segura del tutor, ayudando a evitar obstáculos y permitiendo que la persona se desplace con mayor independencia”, explica la experta .
Uno de los aspectos más relevantes de su formación es la llamada “desobediencia inteligente”, una capacidad que les permite ignorar órdenes cuando identifican un peligro inminente, priorizando siempre la seguridad de su tutor. Esta habilidad refleja el alto nivel de preparación que reciben, en procesos que pueden durar entre 18 y 24 meses y que son liderados por profesionales en comportamiento animal.
Más allá de su función práctica, el impacto de los perros guía se extiende al ámbito social y emocional. “Estos perros no solo apoyan físicamente, también generan autonomía, seguridad y confianza en la persona”, añade la doctora Nazly. Gracias a ello, los usuarios pueden integrarse con mayor facilidad a espacios laborales, educativos y comunitarios.
El proceso de selección de estos animales también es riguroso. Generalmente, se eligen razas como labrador retriever, golden retriever y sus cruces, debido a su inteligencia, temperamento equilibrado y facilidad de entrenamiento. Desde cachorros, pasan por etapas de socialización, entrenamiento y evaluación que garantizan su idoneidad para esta labor.
En este contexto, la doctora hace un llamado a la ciudadanía a respetar el trabajo de los perros guía. Evitar distraerlos, acariciarlos o alimentarlos sin permiso es fundamental para no interferir en su concentración y, por ende, en la seguridad de sus tutores.
Finalmente, la directora de la Clínica Veterinaria subraya que estos animales representan mucho más que una herramienta de asistencia. “El perro guía simboliza libertad, compañía y una mejor calidad de vida para las personas con discapacidad visual”, concluye .
Como parte de este compromiso, la Universidad de La Salle continúa promoviendo espacios académicos, clínicos y de divulgación que fortalecen la comprensión sobre el bienestar animal y su impacto en la sociedad. Desde su Clínica Veterinaria, la institución reafirma su apuesta por una formación integral que articula conocimiento, sensibilidad social y responsabilidad, contribuyendo activamente a la construcción de entornos más inclusivos y conscientes frente al valor de la relación entre humanos y animales.