Cada 30 de abril, la comunidad lasallista conmemora el natalicio de San Juan Bautista de La Salle, sacerdote, pedagogo y fundador de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, cuya obra transformó la educación al poner en el centro la dignidad humana, el servicio y la esperanza. Nacido en Reims, Francia, en 1651, dedicó su vida a la formación de niños y jóvenes, especialmente de aquellos más vulnerables, convencido de que educar también era una forma de cuidar, proteger y dignificar la vida humana.
Hoy, siglos después, su legado continúa inspirando a las Ciencias de la Salud y a las profesiones que entienden el cuidado como un acto profundamente humano. En cada consulta, laboratorio, hospital, brigada o aula universitaria, el espíritu lasallista se hace visible cuando la ciencia se encuentra con la compasión y el conocimiento se convierte en servicio para quienes más lo necesitan. La salud, al igual que la educación, representa una oportunidad para transformar vidas, aliviar el sufrimiento y construir comunidades más justas y solidarias.
San Juan Bautista de La Salle comprendió que la formación integral debía atender no solo la mente, sino también el bienestar físico, emocional y espiritual de las personas. Esa visión cobra hoy especial importancia en un mundo que enfrenta grandes desafíos sanitarios, sociales y humanos. Por ello, desde la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de La Salle, reconocemos que la vocación de cuidar la vida encuentra profundas raíces en el pensamiento lasallista: acompañar con empatía, servir con excelencia y actuar con responsabilidad frente a las necesidades de la sociedad.
Conmemorar su natalicio es también agradecer por una obra educativa que ha permitido que millones de profesionales de la salud lleven conocimiento, prevención, bienestar y esperanza a innumerables comunidades. Que el ejemplo de San Juan Bautista de La Salle continúe iluminando el camino de quienes hacen de la educación en salud una misión al servicio de la humanidad.