Las fotomultas en Colombia volvieron al centro del debate nacional luego de que el Gobierno anunciara una revisión integral de los sistemas automáticos y semiautomáticos utilizados para detectar infracciones de tránsito. La decisión busca verificar su funcionamiento, legalidad, sustento técnico y contribución real a la seguridad vial, pero no significa que estos dispositivos vayan a ser eliminados.
El tema fue abordado recientemente por Noticias Caracol, medio que informó que el Ministerio de Transporte, junto con la Agencia Nacional de Seguridad Vial, la Superintendencia de Transporte y otras autoridades, revisará aspectos como la autorización de las cámaras, los límites de velocidad, la señalización, los niveles de siniestralidad y las condiciones específicas de los corredores donde funcionan.
La discusión contó además con el análisis de Edder Velandia, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Salle y experto en movilidad, quien participó en la nota de Noticias Caracol aportando una mirada académica al debate nacional.
Revisar las fotomultas no significa eliminarlas
Uno de los principales puntos que destaca el profesor Velandia es la necesidad de diferenciar entre una revisión de la política de fotodetección y una eventual eliminación de estos sistemas.
“En ningún momento se ha definido que las cámaras de fotodetección se van a quitar en el territorio nacional”, explicó el experto.
La discusión, señala, está orientada principalmente a revisar cómo las autoridades territoriales solicitan e implementan las cámaras de fotodetección, tanto en zonas urbanas como en carreteras, así como los procedimientos técnicos que garantizan que estos dispositivos funcionen correctamente.
Esto implica volver a examinar aspectos como la calibración y certificación de los equipos, los estudios de metrología, la metodología utilizada para detectar una infracción, los procesos de notificación y las garantías del debido proceso para los ciudadanos.
La revisión oficial anunciada por el Ministerio coincide con varios de estos puntos. El Gobierno señaló que analizará si cada sistema cuenta con autorización y sustento técnico y legal, además de considerar la siniestralidad, señalización, límites de velocidad y condiciones particulares de las vías.
Cámaras de fotodetección: ¿seguridad vial o recaudo?
La discusión sobre las fotomultas en Colombia también ha estado marcada por las críticas de ciudadanos que perciben estos mecanismos principalmente como herramientas de recaudo.
Para Edder Velandia, este debate debe analizarse teniendo en cuenta las condiciones particulares bajo las cuales opera cada sistema. Existen diferencias entre los modelos implementados por las entidades territoriales y aquellos en los que participan operadores privados, por lo que considera necesario evaluar cada caso y garantizar que el objetivo central sea la protección de la vida.
En la nota publicada por Noticias Caracol, el profesor destacó que existen estudios nacionales e internacionales que muestran que las cámaras de fotodetección pueden contribuir a reducir la mortalidad vial y defendió que estos dispositivos no deberían eliminarse sin un análisis técnico de sus resultados.
“Estos equipos están buscando salvar vidas, están buscando que las personas cambien su comportamiento”, afirmó Edder.
Su análisis se conecta con la Ley 2251 de 2022, que estableció disposiciones para fortalecer la política de seguridad vial bajo un enfoque de sistema seguro. Entre otras medidas, la normativa establece que en vías urbanas la velocidad no puede superar los 50 km/h, mientras que en zonas escolares y residenciales el límite es de hasta 30 km/h.
Más allá de la discusión sobre mantener, retirar o modificar las cámaras, para el profesor de la Universidad de La Salle existe un problema de fondo: la cultura vial y el cumplimiento permanente de las normas de tránsito.
Edder advierte que los dispositivos tienen un efecto disuasorio evidente: muchos conductores reducen la velocidad cuando saben que están próximos a una zona vigilada. Sin embargo, algunos vuelven a acelerar una vez superan el punto de control. Precisamente, en Noticias Caracol señaló que este comportamiento demuestra la necesidad de avanzar en conciencia ciudadana, de manera que respetar los límites de velocidad no dependa exclusivamente de la presencia de una cámara o una autoridad de tránsito.Edder también llama la atención sobre el impacto del exceso de velocidad y la distracción en los siniestros viales, particularmente entre los motociclistas, uno de los actores más vulnerables de las vías colombianas.
“El exceso de velocidad mata; el exceso de velocidad más distracción es letal”, enfatizó.
Por ello, considera fundamental fortalecer la pedagogía y la corresponsabilidad entre todos los actores viales, así como combatir prácticas dirigidas a evadir los controles, entre ellas la manipulación de placas.
Tecnología, control y educación para proteger la vida
La revisión de las fotomultas abre así una discusión que va más allá de la tecnología. Para Edder, Colombia necesita garantizar que los dispositivos estén correctamente instalados, calibrados, señalizados y sustentados técnicamente, pero también avanzar en la formación de conductores conscientes de su responsabilidad.
El debate nacional plantea entonces una pregunta más amplia: ¿por qué el cumplimiento de los límites de velocidad todavía depende de la presencia de cámaras o autoridades?
Desde la Facultad de Ingeniería, la Universidad de La Salle aporta conocimiento experto a esta conversación nacional, promoviendo una visión de la movilidad en la que la ingeniería, la tecnología, la regulación y la cultura ciudadana trabajen de manera conjunta para reducir la siniestralidad y proteger la vida en las vías.