El ruido es un sonido no deseado o molesto que puede generar fatiga, afectar el bienestar y comprometer la salud. Su intensidad se mide principalmente en decibeles (dB), mientras que la escala A (dBA) permite aproximar la medición a la sensibilidad del oído humano. Como referencia, una conversación normal puede situarse alrededor de 60 dBA, mientras que exposiciones prolongadas a niveles elevados pueden representar un riesgo para la audición y la salud.
Cada 29 de agosto se conmemora el Día Internacional contra el Ruido, una iniciativa que busca sensibilizar sobre los efectos de la contaminación acústica y promover entornos sonoros más saludables. La fecha invita a reconocer que el ruido no es únicamente una molestia: una exposición excesiva puede relacionarse con pérdida auditiva, tinnitus, alteraciones del sueño, estrés y otros efectos sobre la salud.
En Colombia, la protección frente al ruido se encuentra respaldada por normas ambientales y de convivencia, entre ellas el Decreto 1076 de 2015, la Resolución 0627 de 2006, que establece la norma nacional de emisión de ruido y ruido ambiental, y la Ley 1801 de 2016 (Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana), que contempla comportamientos que afectan la tranquilidad por ruido. En Bogotá, además, las autoridades ambientales desarrollan acciones de monitoreo, control y educación para promover una cultura de responsabilidad frente a la contaminación acústica.
Protegernos del ruido también implica adoptar decisiones cotidianas. Se recomienda reducir el tiempo de exposición a ambientes ruidosos, realizar pausas auditivas, utilizar protección auditiva cuando sea necesaria, moderar el volumen de audífonos y dispositivos, mantener distancia de fuentes intensas de sonido y evitar generar ruido que afecte el descanso y la tranquilidad de otras personas.
En este Día Internacional contra el Ruido, la invitación es a escuchar de manera consciente. Un ambiente sonoro saludable favorece el bienestar individual y colectivo. Reconocer el ruido como un factor ambiental que puede afectar nuestra salud es el primer paso para prevenir sus consecuencias y construir espacios más saludables.