Después de un sismo, una grieta nueva, un muro desprendido o un mueble que se cayó pueden generar una pregunta inmediata: ¿es seguro volver a entrar a mi casa?
Helmuth Ramos Calonge, profesor del programa de Arquitectura de la Universidad de La Salle, explica qué señales revisar y por qué no todos los daños tienen el mismo significado.
Después de un sismo, el primer impulso puede ser regresar rápidamente a la vivienda para revisar qué ocurrió. Sin embargo, antes de entrar es importante observar desde un lugar seguro si existen señales que puedan indicar una afectación en la edificación.
No todas las grietas significan que una casa está en riesgo, pues algunas solo llegan a ser simples fisuras, pero otras sí requieren una evaluación profesional. Por eso, aprender a reconocer las principales señales puede ayudar a tomar mejores decisiones después de un movimiento sísmico.
Las grietas vs. las fisuras
Una vez termina el movimiento y pasa el momento de mayor preocupación, la recomendación es evitar regresar de inmediato a una edificación que pueda haber sufrido daños o los sufra en las siguientes horas.
Antes de ingresar, es posible realizar una observación desde el exterior y buscar cambios visibles en la construcción. Uno de ellos son las grietas, aunque es importante diferenciar entre una fisura superficial y una grieta que puede estar relacionada con elementos de la estructura.
Una fisura puede limitarse a la pintura o al pañete y ser superficial. Según Ramos Calonge, cuando esa marca es muy delgada, de alrededor de un milímetro, y poco o nada profunda, podría tratarse de una afectación superficial. En cambio, una grieta puede tener mayor profundidad y dimensión. Sin embargo, el tamaño por sí solo no permite determinar si existe un riesgo.
También es importante fijarse dónde aparece la grieta: “Si la grieta yo detecto que está en un elemento estructural, llámese una columna, un muro de carga, una viga, una placa, una losa, puedo decir: aquí puede haber riesgo”, explica Ramos Calonge.
Por eso, si una grieta parece profunda, aumenta de tamaño o aparece en alguno de estos elementos, no es recomendable ingresar rápidamente a la edificación y lo adecuado es solicitar una evaluación profesional.
¿Qué otras señales pueden indicar un riesgo?
De acuerdo con el profesor, también es importante revisar si la edificación presenta inclinaciones, asentamientos o movimientos visibles. Una persona puede ubicarse a cierta distancia y observar si la construcción parece haberse ladeado o cambiado su posición.
También pueden ser señales de alerta:
- Daños importantes en muros o elementos divisorios.
- Desprendimiento de cielos rasos.
- Daños en fachadas, mampostería o vidrios
- Elementos que se hayan desprendido dentro de la vivienda.
- Muebles grandes que hayan caído o se hayan desplazado significativamente.
La caída de un mueble pesado, por ejemplo, puede ser una señal de que la edificación estuvo sometida a un movimiento importante y merece una revisión más cuidadosa.
Ante daños visibles o dudas sobre la estabilidad de la construcción, la recomendación es buscar el acompañamiento de un profesional antes de volver a ocuparla.
Cuidado al evacuar
Una edificación está compuesta por diferentes elementos y no todos cumplen la misma función. Durante un sismo pueden desprenderse elementos de una fachada, muros divisorios, vidrios o cielos rasos, mientras el sistema estructural principal permanece en pie.
Esto también explica por qué salir corriendo hacia la calle durante un sismo puede representar un riesgo. Los elementos que se desprenden de las fachadas pueden caer sobre las personas.
“Muchos de los heridos y pérdidas de vida se dan porque la gente sale hacia las calles, pero les caen encima los vidrios, las mamposterías, los techos”, señala Ramos Calonge.
Por eso, además de conocer las condiciones de la edificación, es fundamental contar con planes de evacuación y saber cómo actuar una vez termina el movimiento.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que un edificio sea sismorresistente?
Una construcción sismorresistente no significa que sea una edificación que nunca se va a mover ni que sea imposible que presente daños.
De hecho, Ramos Calonge recomienda evitar el término “antisísmico”, porque puede generar la idea equivocada de que existe una construcción capaz de resistir cualquier terremoto sin sufrir afectaciones.
El objetivo de las normas de sismorresistencia es reducir la posibilidad de un colapso rápido y permitir que las personas tengan tiempo para proteger sus vidas.
“Ninguna norma de sismo resistencia en el mundo está hecha para que las edificaciones no colapsen”, explica el docente.
Colombia cuenta con reglamentación relacionada con la construcción sismorresistente desde 1984, después del terremoto que afectó a Popayán en 1983. La normativa ha sido actualizada desde entonces y establece criterios para el diseño y construcción de edificaciones.
¿Cómo puedo saber si mi casa es sismorresistente?
No es posible determinarlo simplemente mirando una vivienda. Una primera forma de conocer las condiciones de una edificación es revisar cuándo fue construida, si cuenta con licencia de construcción y si fue diseñada y construida con el acompañamiento de profesionales.
La fecha de construcción puede dar una primera referencia sobre la normativa bajo la cual fue diseñada, pero por sí sola no permite determinar si una edificación es segura. La existencia de una licencia y de los documentos asociados a su diseño y construcción permite conocer mejor bajo qué condiciones fue desarrollada.
Ante dudas sobre una construcción antigua o sobre posibles daños, la evaluación debe estar a cargo de profesionales competentes.
Cuidado con las remodelaciones
Una vivienda puede haber sido construida siguiendo las normas y, años después, perder parte de las condiciones con las que fue diseñada si se realizan modificaciones sin tener en cuenta su estructura.
Tumbar una pared, abrir un espacio, modificar una ventana o hacer una ampliación puede cambiar el comportamiento sísmico de una edificación. El riesgo es especialmente importante cuando se intervienen elementos que hacen parte del sistema estructural.
“Cambié un muro porque me estorbaba y ese muro era de carga, ese muro era estructural”, ejemplifica Ramos Calonge.
También puede existir un problema cuando se cambia el uso de una construcción. Una vivienda puede haber sido diseñada para unas condiciones determinadas y posteriormente convertirse en un establecimiento comercial, una pequeña fábrica o un espacio con maquinaria o almacenamiento de mercancías; esto altera el comportamiento sísmico de la edificación y puede aumentar la vulnerabilidad.
¿Por qué el mismo sismo se siente diferente en distintos lugares?
Una de las razones está en el suelo. Las características del terreno influyen en la manera en que se transmite el movimiento sísmico. En Bogotá, por ejemplo, existen zonas con suelos más rígidos y otras con suelos blandos.
En sectores ubicados sobre materiales más rígidos, el movimiento puede sentirse de manera más rápida. En suelos blandos, en cambio, las ondas pueden amplificarse y generar movimientos más amplios.
Pero el comportamiento final también depende de las características de cada construcción: su diseño, altura, sistema estructural, materiales, condiciones de cimentación y forma en que fue construida. Por eso, dos edificios ubicados en una misma zona pueden responder de manera diferente ante un mismo sismo.
¿Se puede saber cuándo ocurrirá otro sismo?
No. Actualmente no existe un método que permita predecir con precisión cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá un sismo. Los registros históricos y los estudios científicos permiten identificar zonas con diferentes niveles de amenaza sísmica, pero no establecer que un movimiento ocurrirá a una hora determinada. Lo mismo sucede con las réplicas.
Helmuth Ramos Calonge es arquitecto, magíster en Construcción, doctor en Estudios de Desarrollo y Territorio y docente del programa de Arquitectura de la Universidad de La Salle.